martes, 20 de marzo de 2007

El futuro de Navarra

De nuevo nos encontramos con una promesa de nuestro gobierno que no se cumplirá, jurando y perjurando que Navarra será lo que decidan los navarros. Es de las pocas ocasiones que deseo que este gobierno cumpla con su palabra, y que no suceda que al poco tiempo después, lo fuera transformando hasta dar un giro total, y rematar diciendo todo lo contrario y que es, al final lo que siempre han dicho.

La posibilidad de un gobierno socialista-nacionalista (quien sabe si incluso con los terroristas bajo un marca-blanca), que con el tiempo crease instituciones, órganos de gobierno, aunque sólo fueran de consulta, pero que acabarían por introducirse totalmente, es factible. Incluso podemos asistir a gobiernos paralelos que ejersan como tal, hasta que vayan adormeciendo a la población e ir modificando las cosas hasta que no haya marcha atrás. Siempre de una forma que parezca que no ocurra nada, relativisándolo todo, de manera que, siempre nos dirán que nuestra vida no ha cambiado nada tras la reforma y que todo seguirá igual, que no hay problemas ni los habrá, y para variar nos calificarán de tremendistas.

Doy por seguro, por experiencia anteriores, que nos encontraremos ante la unificación no ya sólo por medio administrativos sino por la aculturización y reeducación de los jóvenes navarros. Dando los poderes de cultura y educación a los nacionalistas o socialistas pre-nacios, para que vayan dogmatizando y así dentro de 20 años tendrán muchos votantes más.

Lo de tremendista que imagino que se refieren, a cuando se decía que ceder ante los terroristas no es tomado como un intento de arreglar o llegar a un acuerdo sino que es tomado como una rendición. Claro que no sé si se es tremendista cuando se dice que podía ocurrir algo como lo que ocurrió y luego pasó. Pero siempre es lo mismo al calificarnos, alarmistas, catastrofistas, tremendistas, agoreros, etc. Creo que no hace muchas fechas hubo un atentado y eso fue una de las posibilidades que podían ocurrir tras demostrar debilidad ante una banda de asesinos.